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El covid 19 como oportunidad de crecimiento empresarial

COVID 19 ¿CRISIS U OPORTUNIDAD? LA SEGUNDA EXPLOSIÓN DIGITAL

Vivimos en época de cambios. La crisis del Coronavirus ha llegado al corazón de nuestra sociedad. De la alarma sanitaria hemos pasado a la alarma económica y social, quizás no con la debida fluidez. Son tiempos convulsos. De incertidumbre para muchas empresas, y las empresas de diseño web en Asturias no somos una excepción.  Sin embargo, como agencia de marketing online, en PRISMA ID, no podemos dejar de señalarlo: cualquier crisis es siempre una oportunidad. Especialmente si el azar, o nuestras decisiones, nos colocan en buena situación de partida para afrontar los cambios que se avecinan.

La propia palabra crisis significa decisión. Al menos, en griego clásico, origen del término. Y sí, la hora de tomar decisiones ha llegado, porque toda crisis es una oportunidad de crecimiento. Tal vez no sólo en el sentido que señalaba en 2004 Leonardo Boff en su libro homónimo, y sí en muchos otros. El cambio de paradigma al que asistimos en el plano económico, empresarial y social nos conduce a una incógnita. Pero ante el fatalismo, actuar es lo que nos hará salir adelante.

En el mundo empresarial, las medidas de aislamiento, incomunicación y cierre de establecimientos recientemente impuestas van a implicar una inevitable contracción del consumo privado. Y, por ende, de la contratación en general de bienes y servicios. Salvo en sectores muy determinados. Al menos en un principio. La cuestión es ¿hasta cuándo? Todos nos preguntamos lo mismo. Lo cierto es que nadie lo sabe. Y nadie puede saberlo. Por eso es el momento de replantear nuestros procedimientos laborales, productivos y comerciales. Y prepararnos para el día después.

Estas son algunas de las decisiones que podemos adoptar para tomar el toro por los cuernos:

1. Es hora de digitalizarse aún más.

Las empresas que sobrevivan a los nuevos escenarios serán el producto de una inevitable mutación. Es puro darwinismo empresarial. La digitalización ya no es una opción. Es una obligación. Y el modo de relacionarnos con nuestros clientes, proveedores, trabajadores o colaboradores va a cambiar. Igual que el empleo masivo mano de obra femenina debido a la guerra industrializada de 1914 cambió las sociedades occidentales para siempre. En el mundo post Covid 19 dejarán de tener sentido las ayudas para la transformación digital o las subvenciones para creación de páginas web. Quien no las haya afrontado a tiempo habrá dejado de existir, probablemente.

2. Buscar canales de venta alternativos. El e-commerce qué viene.

Para una ingeniería o una clínica dental los canales de venta difieren ostensiblemente. Sin embargo, no sólo ha sonado la hora decisiva para el mundo del retail y el comercio minorista. Un gabinete de psicología, un despacho de abogados, una ludoteca o una academia de inglés pueden – y deberían, si quieren sobrevivir – concertar sus citas, cursos o actividades telemáticamente. Mediante sistemas con una reserva confirmada con un sistema de pago seguro online. Y la contraprestación que ofrecen no necesariamente tiene que ser presencial. De hecho, hoy por hoy, podría ser únicamente a distancia. Pero esto es perfectamente posible. Y si contamos con la herramienta adecuada y los clientes saben encontrarnos, la mitad del trabajo ya estaría hecho.

En otros casos, apostar por un catálogo online efectivo e impactante puede ser una herramienta igual de poderosa.

3. Ofrecer productos o servicios que cubran necesidades nuevas.

Las soluciones imaginativas y la oferta de nuevos productos o servicios adaptados a las nuevas situaciones, son más necesarias que nunca. Ahora sí es el momento de emprender en el sentido profundo del término. Se trata de pensar en ofrecer aquello que puede prestar servicio. Y no nos estamos refiriendo precisamente a equipos de respiración asistida o mascarillas de protección. Paliar el ocio obligado, solidarizarse con nuestros mayores, ofrecer entretenimiento a los niños, por poner sólo tres ejemplos. Pueden aliviar necesidades y abrir nuevas vías de negocio simultáneamente. Y no porque actuemos como pescadores en río revuelto. Si no por todo lo contrario. Trabajar en ayudar, siempre es un plus.

4. Escapar al confinamiento: El salto definitivo a las redes sociales.

En ocasiones de gran conmoción, las redes sociales actúan como válvula de escape y como foro de discusión. O como medio de comunicación alternativo. Y en tiempo real. Este dinamismo puede ser aprovechado por las empresas o profesionales obligados a restringir o paralizar su actividad. Las redes sociales pueden ser el canal ideal para hacerse presentes y plantear sus inquietudes o propuestas. No se trata sólo de utilizar los canales de pago y promoción habituales, como Facebook o Instagram Ads y que, desde PRISMA IMAGEN Y DISEÑO, conocemos de sobra. Se trataría de labores de SMO – Social Marketing Optimization – en el sentido originario del término. Participación directa, recurso a prescriptores, y contacto individual con los menos filtros posibles. Un medio perfecto para sondear la realidad y extraer conocimiento, además de hacer visible nuestra oferta o catálogo de servicios.

5. Adaptar el tono de tu mensaje a las nuevas circunstancias.

Sin duda es un gran momento para ejercer la responsabilidad social corporativa. Sin embargo, para dar a conocer nuestro negocio en cualquier canal o medio, es preciso no perder de vista nunca que es eso: un negocio. Pero quizá sea el momento de cambiar nuestra perspectiva. Especialmente en la consideración de nuestros clientes potenciales y reales. Y es que ellos, como nosotros, son personas. Todos los somos. Y pensar en ellos como números o dianas sobre las que disparar nuestra publicidad sólo resta poder a nuestro mensaje. Especialmente en estos días.

6. Es el momento de la empatía: demuestra lo que vales.

Hay ocasiones en que los consumidores hacen cola para adquirir productos o servicios tras una escueta nota de prensa que anuncia su lanzamiento. Algunas marcas lo consiguen. Pero es una excepción. Los clientes nos eligen, pero debemos invitarles a hacerlo previamente. No son momentos de publicidad agresiva u oportunista. Sin embargo, podemos intentar presentar nuestra actividad de un modo más humano. En situaciones de crisis la empatía es un valor universal – e imprescindible -.  Y estamos ante una oportunidad de ejercerla, siempre que lo hagamos honestamente. Nunca de forma impostada. No se trata de aprovechar para vender lo nuestro, si no de mostrar lo que podemos hacer en estos momentos. Y lo hacemos por dinero, sí, porque es una justa retribución a nuestro esfuerzo.  Y el resultado vale lo que cuesta .